Luego del salto de más de 700% que mostró la tarifa de flete marítimo internacional por la pandemia y la crisis que generó en la disponibilidad de contenedores, desde 2021 la situación comenzó a normalizarse y el año pasado los costos se acomodaron, aunque aún flotan por encima del valor promedio de 2019.

Sin embargo, en la balanza de pagos de la Argentina los giros de divisas al exterior continuaron arriba de la media a lo largo del año pasado, puntualmente hasta septiembre cuando la Dirección General de Aduanas (DGA) comenzó a investigar maniobras de sobre y sub facturación en el comercio exterior.

En principio, las autoridades denunciaron un desvío de más de u$s 2,5 millones en el despacho de productos de la industria automotriz.  Desde ahí, al tirar del ovillo detectaron una significativa sobrefacturación en al menos 20 agentes de transporte aduanero y navieras que quedaron en la mira al no poder justificar el «sobre costo» o «rulo marítimo», para aprovechar la brecha cambiaria.

Desde entonces, las erogaciones en concepto de «flete internacional» cayeron un 40%, de u$s 411 millones en septiembre de 2022 a u$s 252 millones en enero de 2023, en la cuenta que refleja los movimientos del Central.

Contra el promedio histórico anual de u$s 2000 millones, en 2022, la demanda de dólares para el pago de fletes se disparó a 4324 millones de dólares. 

El primer cuatrimestre del 2023 inició en un sendero descendente lo que marcó una caída en torno al 30% entre los u$s 953 millones que se destinaron a fletes entre enero y abril de este año, y más de u$s 1300 en igual lapso del 2022.

Sin embargo, la fuerte restricción de divisas y la necesidad de ejercer mayor control sobre una actividad que hasta hace semanas accedía en menos de 72 horas de forma simple a dólar oficial y quedó teñida de sospechas, generaron una nueva regulación que impactó en toda logística internacional y generó un alto malestar.

En término interanual el descenso del gasto del servicio que lleva el código S02 también es abrupto ya que bajó de u$s 372 millones en el primer mes del 2022 a u$s 252 millones, en el mismo período de este año.

Frente a esto, el BCRA emitió la Comunicación A 7771 que obliga a los servicios de flete internacional y conexos (seguros, insumos, repuestos) a pasar por el SIRASE para solicitar autorización y, además, fijó un plazo de 90 días para acceder al MULC.

El efecto de la decisión administrativa se define como «caos» en el sector del comercio exterior que ve afectada la normalidad de la actividad y asegura que se ponen en riesgo tanto las exportaciones que generan ingreso de divisas al país como las importaciones que demanda la industria, mayormente, para su producción.

Para destrabar el problema la Aduana busca generar precios de referencia y para eso solicitó a distintos actores que presenten la matriz de costos de los fletes internacionales que hoy también incluye a los servicios por transporte carretero y aéreo, como el pago de servicios y adquisición de insumos para estas actividades.

La Asociación Argentina de Agentes de Carga Internacional (AACI), una entidad con más de 40 años de trayectoria elaboró un cuadro de referencia que fue entregado a las autoridades con la expectativa de que «liberen» el acceso a dólares.

Aun así, y en línea con el planteo que hicieron la CERA y la UIA la entidad asumió que es «complejo» fijar precios por la propia volatilidad del flete que hoy es un commodity.

Por su parte, en una nota al director de Aduana la CERA y la UIA explicaron que «trabajar con un rango para el valor de los fletes en la forma requerida puede perder de vista la diversidad de situaciones que se dan en la logística internacional, tanto por la amplitud del concepto como de los datos que se solicitan para el mismo (faltando precisiones de origen, destino, tipo de carga -i.e. peligrosa-, modalidad, fecha prevista del flete, trasbordos, almacenamientos intermedios, entre otras variables)».

El texto que también llego al subsecretario Germán Cervantes, agrega que «los fletes están sujetos a factores exógenos de difícil anticipación» y apunta a situaciones de congestiones portuarias u otras disrupciones puntuales como la que actualmente atraviesa el canal de Panamá, variación en los precios de combustible, disponibilidad de contenedores, variaciones en la demanda, oferta disponible en cada tránsito, entre otros. 

«Si bien el rango es fundamental para dar en alguna medida margen a estas variaciones, también es posible que el dinamismo pueda hacer que dicho rango sea insuficiente si no se mantiene actualizado», indicó la nota.

Por ahora, la única señal que recibió el sector privado es la partición del código que utiliza el BCRA para identificar los servicios de fletes por operaciones de importaciones y exportaciones. La regulación que se emitió el viernes genera expectativa entre los agentes de carga internacional que aseguran que sin dólares para pagar los fletes «se paraliza toda la actividad».

Fuente: El Cronista

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